Domingo Septiembre 05 , 2010

Crisis permanente

Nuestra cultura ha intentado presentar soluciones, que en lugar de ser curativas, por el contrario, agigantan las heridas, un divorcio puede ser pacifico, de común acuerdo, pero no deja de ser nocivo, para las personas directamente involucradas, los hijos, el mensaje de la Iglesia y la sociedad.

Para muchos, el divorcio es como el viejo proverbio, “Muerto el perro se acabó la rabia”, pero es una equivocación letal, es como exigir que una amputación sea la solución de un dolor físico. Existen al menos cinco etapas en el divorcio.

1º. El Divorcio emocional. Comienza ya durante el matrimonio cuando uno de los esposos, o ambos, comienzan a dejar de sentir emoción en su relación mutua. La atracción y confianza mutua han disminuido y cesan de reforzar sus sentimientos de amor del uno hacia el otro. Durante este período los sentimientos se concentran sobre las áreas negativas de la personalidad del cónyuge en lugar de hacerlo sobre las positivas.

2º. El Divorcio legal. (Si es que realmente podemos llamarlo así) Uno, o los dos cónyuges, pueden eventualmente ponerse en contacto con un abogado con el fin de decidir sus planes de divorcio y completar una multitud de formalidades y requisitos, contra quien fue su “ser amado”.

3º. El Divorcio económico, después que se han rotos los lazos emocionales, es casi imposible, debido a los resentimientos, cumplir y acordar el tema en cuestión.

4º. El Divorcio Paterno-Materno. Según estudios psicológicos y sociológicos, un hijo de cualquier edad, está preparado para aceptar la muerte de sus padres, pero no puede concebir la separación de sus progenitores. Lo que muchos padres ignoran es que los hijos son parte del divorcio, los hijos quedan divorciados de sus padres. ¿Con quien vivirán?, ¿Quién los contendrá?

5º. El Divorcio comunal. Si el matrimonio pertenecía a algún grupo, sea una iglesia, un club, una oficina, luego, solo uno podrá asistir. Esto se puede apreciar en una fiesta de graduación, está el papá o la mamá. Como no existe una reglamentación oficial, hay que crear una figura legal donde integrar a los que han pasado por esta experiencia, desde los adultos, hasta los hijos de los divorciados.

 

ALGUNAS IDEAS COMO ENFRENTAR

Más allá de cualquier opinión, existe una innegable realidad de la problemática. En este sentido muchas veces debemos nivelar para abajo, porque la otra dirección se convierte en una utopía. Quizás alguien de los que leen este articulo, ha entrado en esta condición, y se pregunta; ¿Como continuar adelante?

Con todo respeto a su persona y a la situación que por diversos motivos le toca vivir, me atrevo a sugerirle algunos consejos.

1º. Realice todos los tramites sin prisa, pero sin pausa, busque asesoramiento legal con alguien, si es posible recomendado.

2º. No haga nada con sed de venganza, solo exija lo que es justo, no aproveche la citación para maltratar al excónyuge, si tiene hijos siempre seguirán conectados por alguna razón.

3º. No use a sus hijos en caso de tenerlos, como vehículos de hostilidad contra su expareja, no los ponga de su lado, ellos algún día tomaran sus propias decisiones, no les niegue la posibilidad de seguir conectados de muchas maneras con su padre o madre excluido del hogar.

Si la ruptura matrimonial fue por causa, de alguna adicción, violencia, enfermedad o algo parecido, la persona “abandonada” necesitara ayuda. Y usted no puede negársela como a cualquier otro ser humano, más si se trata del padre o madre de sus hijos. Obviamente que esta actitud no sea entendida como una complicidad, o deseo de reconstrucción si no se desea, marcando con toda claridad los parámetros.

5º. No use las nuevas alternativas como una salida o vía de escape, pero si fortalezca equilibradamente otros valores importante, para la nueva etapa de su vida, como ser; La amistad con otros de su genero, su profesión, su vocación, algún deporte, sus negocios.

Mire mas allá de usted mismo, observar demasiado el problema propio, solo agudiza la crisis. Mucha gente ha encontrado un aliciente en realizar alguna obra filantrópica, ofrézcase para colaborar con alguna ONG, comisión vecinal, Junta parroquial, o grupo de ayuda del tercer sector.

7º. Es verdad que la experiencia de un divorcio jamás se olvida, porque están ligadas a personas., son promesas rotas, juegos de emociones, allí se entremezcladas con mentiras, imprudencias, y vergüenzas, pero no todo termina allí, la vida continua.

No importa lo que la gente o las circunstancias digan, usted es de mucho valor. Recuerde, un tropezón no es una caída. Usted decide si lo que le aconteció, significa tener un fracaso o ser un fracasado. Las circunstancias no determinan el valor de una persona sino como las enfrenta. Todo el mundo puede enfrentar una crisis, pero solo los valientes pueden superarla.

9º. Sobre todas las cosas, no pierda la fe y las esperanzas, Dios no está enojado con usted, Dios respetara siempre sus decisiones, aunque claro está, que usted deberá asumir las consecuencias de ellas. La gracia y amor de Dios permanecen intactos, siempre esperan el momento para que usted disfrute esas promesas.

Rvdo. Tony Villegas