Domingo Septiembre 05 , 2010

Mi Testimonio

Conocimos a Jesucristo cuando tenía unos 7 años. Mi padre don Julio Villegas muere un año después de la conversión al evangelio. Mi madre queda viuda y desprotegida con 5 niños cuyas edades estaban entre 1 y 10 años.

Para mí fue crítico enfrentar la vida a tan corta edad sin la seguridad de tener un padre, esta sensación de abandono me produjo mucho resentimiento contra la vida, contra Dios, contra la gente. Este vacio interior me conduce a la edad de 10 años a caer en las garras del alcohol, me había rodeado de amigos bebedores adultos y malas compañías esto añadido a la gran desazón que sufría, produjeron en mí una persona reprimida y extremadamente introvertida.

Entre los 12 años, buscando un cambio, decidí jugar al fútbol, viéndolo como alternativa para salir adelante de mis problemas sociales y económicos, (el sueño del chico pobre) me esforcé y en poco tiempo logré ingresar a un club de fútbol de la provincia de Mendoza, Argentina. Incluso participé de cotejos a nivel nacional.

Pero los sueños que tenía se vieron enfrentados con una experiencia que tendría, al cumplir los 17 años. Dios me dio una visión donde me veía a mí mismo predicando a una Multitud. Para ese entonces nunca había predicado, solo había concurrido a la Iglesia evangélica. Entender que Dios me llamaba a servirle, fue fácil, la lucha fue dejar todo para obedecer esa visión, renunciar a mis sueños, lo que más me costó fue renunciar a los sueños que mi padre tenía sobre mi. “Dios me dijo los planes que yo tengo para ti son mejores y mayores que los sueños que tenía tu padre sobre ti, tu padre pensaba en lo natural yo en los sobrenatural”

Durante ese año (a los 17) prediqué en hospitales, barrios y zonas rurales, alcanzando a unos 40 jóvenes para Cristo, en esos doces meses.

A los 18 ingresé al Instituto Bíblico Rió de la Plata, obedeciendo el llamado divino. Logré terminar y, al cumplir 21 años, ingreso al Ministerio Completo, aceptando el primer pastorado en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

Dios me fortaleció pude superar, las secuelas de una infancia sin padre, los complejos de inferioridad por las necesidades y las diferentes crisis en su familia materna.

Dios me entregaría luego, otras visiones y palabras proféticas sobre el trabajo y Ministerio, no sólo con respecto al pastorado sino a formar una asociación Evangelistica, Palabra Viva. Desde la cual comparto el evangelio en diferentes ciudades y países.

Las personas claves en mi vida fueron y son: Aquel hombre de Dios que fuera mi Pastor, hoy ya con el señor, él se llamó Pascual Fanin y Lidia Velásquez con quien contraería matrimonio, luego vendrían dos preciosos hijos, Andrés y Matías.


Rev. Tony Villegas

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